Acerca de la tía Pureza

Les presento a Tía Pureza.

Portuguesa de pura cepa. Clásica de base, moderna de actitud y siempre "pra frentex" (a la última).

Vive entre la casa con piscina, los veranos en Vilamoura y las escapadas a Comporta. En medio hay brunches, pádel, caballos, misa los domingos y almuerzos en el Alentejo. A su alrededor gravita un pequeño universo doméstico y social: su marido Duarte, sus hijos Nonô y Santi, sus amigas Tetê y Lili, el mayordomo Evaristo, la criada Odete y los caniches Piloto y Cãostança.

De este personaje nace Tía Pureza: una marca portuguesa de piezas monísimas y muy de moda que prometen dar vida a su cocina.

Nuestra misión

En casa de Tía Pureza declaramos oficialmente el fin de las cocinas aburridas, de los frigoríficos sin tema de conversación y de las cenas en las que solo se habla de trabajo, inflación y de la hernia discal del cuñado (¡Qué horror!).

Tía Pureza nació para devolver alegría y buen gusto, asumidamente pijo, a las cocinas portuguesas.

Nuestra misión es simple: elevar el estado de ánimo de las cenas, mejorar la salud mental y salvar a los invitados de las cocinas aburridas (Y dar envidia a las enemigas).

Lo hacemos a través de la decoración, la mesa puesta y el humor inteligente, siempre con ligereza e ironía.

Lo que creamos

Empezamos con los azulejos magnéticos personalizados: piezas únicas, hechas a partir de sus fotografías, que cobran vida en el frigorífico e inician conversaciones casi sin querer. "Ay, qué mono, me encanta. ¿Dónde lo compraste?"

Cada azulejo se produce en Portugal, con materiales de calidad y atención al detalle. No es un recuerdo. Es una pieza con historia, la suya.

Tía Pureza es para quien cree que reír en la mesa debería ser obligatorio y que la vida ya es lo suficientemente seria sin cocinas deprimentes.

Si ese es su caso, muy francamente, está en el lugar correcto.

Un beso,
Tía Pureza 👒